19-11-2013  

Gonzalo Durán Baronti
Presidente Comisión de Relaciones Internacionales AChM

 

Hace algunas semanas Antofagasta estuvo en el foco de la polémica mediática debido a una serie de actos xenófobos en contra de la población migrante radicada en esa ciudad, especialmente contra los colombianos. Rayados en distintos puntos y la realización de una cuestionada marcha, han sido algunas de las expresiones utilizadas para manifestar el rechazo hacia los nuevos residentes.

Esta situación resulta un tanto incomprensible si se considera que Chile es un país de migrantes. Actualmente más de 800 mil compatriotas viven fuera de su nación de origen y unas 415 mil personas extranjeras lo hacen en nuestro país. Y recordemos la acogida que centenares de países dieron al más del millón de chilenos y chilenas que fueron exiliados durante la dictadura, otorgando a nuestros conciudadanos salud, educación, vivienda y trabajo.

En Independencia y Santiago se concentra la mayor población inmigrante de la Región Metropolitana. En esta comuna de apenas 73 mil habitantes de la zona norte de Santiago, chilenos y chilenas conviven con una importante población haitiana, peruana, dominicana y ecuatoriana. Esta realidad no está exenta de problemas. Muchos viven en condiciones de hacinamiento en grandes casonas cuyos inescrupulosos dueños arriendan a varias familias, quienes habitan precariamente en estas viviendas.

Pese a ello, en Independencia hemos decidido que la situación de los residentes extranjeros en la comuna no será un problema, sino una oportunidad de integración a través de políticas locales focalizadas en esta nueva realidad. En tal sentido, hemos tomado la iniciativa de comenzar un catastro para aproximarnos cuantitativamente a este tema a nivel comunal. Otorgamos apoyo y asesoría en materia de ingreso a la comunidad haitiana; hemos establecido mecanismos de coordinación con las comunas vecinas con el fin de ampliar las ofertas laborales y establecido relaciones permanentes con los embajadores y cónsules de cada una de las naciones residentes. En materia cultural hemos fomentado la participación de las organizaciones existentes en las actividades que el municipio realiza.  Crearemos una Oficina de Atención al Migrante con el objeto de articular y canalizar  inquietudes de los inmigrantes hacia las autoridades, así como también para abordar la integración de estos en el espacio local y avanzar hacia una Política Comunal de Integración.

Los colegios públicos de Independencia tienen un porcentaje importante de alumnos extranjeros. Ejemplo de aquello es la escuela Cornelia Olivares en donde el 62% de los niños que ahí estudian son inmigrantes. Niños y niñas crecen con sus pares de otras naciones y ambas partes ganan en cultura, conocimiento y entendimiento, pero se requiere un trabajo de integración y promoción de la interculturalidad más allá de la mera convivencia.

La  interculturalidad es una oportunidad que solo es posible cumplir con políticas públicas adecuadas. Urge crear una nueva reglamentación y una política en materia migratoria dado el desfase que existe entre el crecimiento de esta población y la regulación actual.
El gobierno central debe generar una política pública que se haga cargo de los migrantes que han llegado a Chile en búsqueda de mejores oportunidades laborales, condiciones de seguridad, económicas o libertades políticas que en sus países no encontraron.